¿Qué es el verdadero amor según la Biblia? (1 Corintios 13:4–7)
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Si le preguntaras a diez personas qué es el amor, probablemente recibirías diez respuestas diferentes.
Pero si Dios definió el amor en Su Palabra, ¿no tendría sentido comenzar ahí?
Vivimos rodeados de mensajes sobre el amor.
"El amor es amor."
"Ámate a ti mismo."
Las películas muchas veces presentan el amor como si fuera simplemente atracción o sexo. Aprendemos sobre el amor en nuestras familias, donde recibimos abrazos, palabras de ánimo y momentos que nos hacen sentir queridos. Pero también conocemos la otra cara: la corrección, los desacuerdos, las heridas y las decepciones.
Algunos crecimos viendo matrimonios fuertes. Otros vimos hogares rotos. Algunos hemos experimentado amistades fieles. Otros hemos sentido el dolor de la traición.
Y de repente, algo que parecía tan sencillo deja de serlo.
¿Qué es realmente el amor?
Recuerdo una etapa de mi adolescencia en la que el amor era un tema bastante misterioso para mí. No solo en el sentido de encontrar el "amor verdadero", sino en algo mucho más profundo:
¿Estoy amando verdaderamente a las personas que Dios ha puesto en mi vida?
Desde entonces, 1 Corintios 13:4–7 se ha convertido en uno de mis pasajes favoritos.
Porque aquí no encontramos una definición basada en experiencias personales, tendencias culturales, o las opiniones cambiantes de nuestra época.
Aquí encontramos a Dios definiendo el amor.
Y eso nos da un estándar al cual mirar y conforme al cual vivir.
Este pasaje no fue escrito únicamente para matrimonios. También aplica a la relación con nuestros hijos, nuestros padres, nuestros amigos, nuestros hermanos en la fe, nuestros vecinos e incluso las personas con las que trabajamos cada día.
Cada relación es una oportunidad para reflejar el amor de Cristo.
No importa cuántas veces lea este pasaje o en qué traducción lo encuentre. Siempre hay alguna frase que el Espíritu Santo usa para llamar mi atención, mostrarme áreas donde necesito crecer, renovar mi manera de pensar mediante Su Palabra y transformar mi vida para parecerme más a Cristo.
"El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia, sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia."
1 Corintios 13:4–7 (NTV)
El amor bíblico comienza en el corazón
Quizá una de las cosas más sorprendentes de este pasaje es que parece tener menos que ver con acciones visibles y más con actitudes internas.
Paciente.
Bondadoso.
No envidioso.
No orgulloso.
No ofensivo.
No egoísta.
No resentido.
Amante de la verdad.
Estas son características que todos queremos encontrar en nuestras relaciones. Pero antes de buscarlas en otras personas, Jesús nos invita a examinarlas en nosotros mismos.
Después de todo, Dios nos llama a tratar a los demás como queremos ser tratados.
Por eso la primera inspección siempre comienza en nuestro propio corazón.
Y te diré algo: la Palabra de Dios tiene muchísimo que decir sobre cada uno de estos temas.
Busca lo que la Biblia dice sobre orgullo y humildad.
Sobre honra y deshonra.
Sobre ofensa y perdón.
Sobre paciencia y dominio propio.
El Espíritu Santo y la Palabra de Dios pueden mostrarte el camino para crecer exactamente en las áreas donde más lo necesitas.
Lo que el amor verdadero produce
Después de describir la actitud del amor, Pablo nos muestra cómo ese amor se manifiesta en la práctica.
Siempre protege.
Siempre confía.
Siempre espera.
Siempre persevera.
Estas no son simples emociones pasajeras.
Son frutos de una vida que está siendo transformada por Dios.
Y luego encontramos una de las declaraciones más poderosas de todo el capítulo:
"El amor nunca falla."
¿Por qué el amor verdadero nunca falla?
Vivimos en una cultura donde el compromiso parece cada vez más frágil.
Las amistades se rompen.
Los matrimonios enfrentan desafíos enormes.
Muchas personas tienen miedo de confiar porque ya han sido heridas antes.
Pero Dios nos muestra algo diferente.
El amor verdadero, el amor definido por Dios, y producido por Su Espíritu en nosotros, nunca falla.
Otras cosas pueden fallar.
Las emociones cambian.
Las circunstancias cambian.
Las personas fallan.
Pero el amor que nace en Dios y aprende a amar como Él ama nunca falla.
Cuando leemos 1 Corintios 13 es fácil enfocarnos únicamente en nuestras fallas.
Pero antes de verlo como una lista de cosas que debemos lograr, también podemos verlo como una descripción del carácter de Cristo.
Jesús fue paciente.
Jesús fue bondadoso.
Cuando nosotros todavía éramos pecadores, Él nos amó primero.
No buscó lo suyo.
No llevó una cuenta de nuestras ofensas.
Perseveró hasta la cruz.
Y ahora, por medio de Su Espíritu, está formando ese mismo carácter en nosotros.
Una práctica que puede cambiar tu manera de leer este pasaje
Si quieres comenzar a profundizar en esta verdad, te comparto un ejercicio sencillo que ha sido de mucha ayuda para mí.
Primero, escribe 1 Corintios 13:4–7 en una libreta.
Después, coloca tu nombre al inicio de cada frase.
Por ejemplo:
"_____ es paciente y bondadoso."
"_____ no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo."
"_____ no exige que las cosas se hagan a su manera."
"_____ no se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas."
"_____ no se alegra de la injusticia, sino que se alegra cuando la verdad triunfa."
"_____ nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia."
Ahora léelo en voz alta.
Con honestidad.
Sin justificarte.
Sin compararte con otros.
Si eres como yo, probablemente encontrarás algunas frases que no se sienten completamente ciertas todavía.
Y está bien.
Porque muchas veces esos son precisamente los lugares donde Jesús está tocando la puerta de nuestro corazón para traer transformación.
Ahí es donde vale la pena enfocar nuestras oraciones.
Nuestro estudio bíblico.
Nuestras conversaciones con líderes espirituales.
Nuestro caminar con hermanos y hermanas maduros en la fe.
Cuando la luz de la Palabra revela algo en nosotros, no es para condenarnos.
Es porque Dios está obrando para llevarnos a una nueva etapa de crecimiento y victoria.
La Palabra de Dios nos transforma
La Biblia nos recuerda que toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, corregir e instruir en justicia (2 Timoteo 3:16–17).
También nos enseña que la Palabra de Dios es viva y eficaz, capaz de discernir los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12).
Por eso no debemos tener miedo de acercarnos a ella como a un espejo.
La Palabra revela lo que Dios quiere transformar, pero también nos muestra la gracia que Él nos ofrece para hacerlo posible.
Jesús ya abrió el camino para acercarnos confiadamente al Padre.
Nuestras debilidades no lo sorprenden.
Nuestros procesos no lo alejan.
Y nuestras áreas de crecimiento no limitan nuestro acceso a Su presencia.
Al contrario.
Son precisamente los lugares donde Su gracia quiere obrar con más poder.
Una oración
Señor Jesús,
Gracias porque Tú nos mostraste el verdadero amor.
Examina nuestro corazón y transforma aquellas áreas donde todavía no reflejamos Tu carácter.
Enséñanos a amar con paciencia, bondad, verdad y perseverancia.
Que nuestras vidas apunten cada vez más a Ti.
Amén.
Un ejercicio para esta semana
Lee 1 Corintios 13:4–7 cada mañana por 7 días.
Coloca tu nombre al inicio de cada frase
Pregunta al Señor:
“¿Qué área de mi vida quieres transformar hoy para que ame más como Tú?”
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Mantén la Palabra de Dios cerca cada día
Una de las razones por las que amamos tanto pasajes como 1 Corintios 13:4–7 es porque son verdades que vale la pena recordar todos los días.
No reemplazan leer la Biblia, orar o congregarnos.
Pero sí pueden convertirse en recordatorios constantes de lo que Dios está formando en nosotros.
En Somos Semilla de Mostaza creemos que la Palabra de Dios fue dada para ser recordada, meditada y vivida.
Por eso creamos nuestra colección Amor Verdadero inspirada en 1 Corintios 13:4–7.
Son recordatorios sencillos para mantener esta verdad visible en medio de una vida ocupada y volver una y otra vez al amor que Dios nos llama a reflejar.